OLIONUBA

Almazara Siglo XXI somos una empresa familiar, creada en 2014 y dedicada a la elaboración, venta y distribución de aceite de oliva virgen extra en Huelva. Distribuimos nuestros aceites por toda la geografía Española.

Somos sinónimo de calidad, trabajo e innovación. Nuestros años de experiencia nos otorgan los conocimiento necesarios para estar presentes en un mercado competitivo y en continua transformación.

La oliva que empleamos proviene de aproximadamente 700 agricultores de la región de Huelva. Distribuimos nuestro aceite con el nombre comercial Olionuba

Desde nuestra fundación en 2014 nuestra empresa dispones de instalaciones modernas  y ha adaptado el sistema de producción a la tecnología más innovadora mejorando así la calidad de nuestros aceites.

La calidad de nuestros aceites se basa en tres factores:

La excelente calidad de la oliva, fundamentalmente de la variedad empeltre, caracterizada sobre todo por dar unos aceites muy suaves y dulces. La moderna tecnología, que nos permite producir aceites de calidad.

Factor humano, somos personalmente quienes en exclusiva nos encargamos de controlar todo el proceso para garantizar la elaboración del mejor aceite virgen extra.
Recepción de la oliva

El agricultor trae diariamente la oliva recogida a la almazara. Tras su descarga se procede a su limpieza. En primer lugar se pasa por un aventador, donde se retiran tanto hojas como olivas rotas o en mal estado.

Pesado y almacenaje

Seguimos el proceso tradicional de producción de aceite de oliva virgen extra, garantizando la mayor calidad de nuestro producto.

En una segunda fase, la oliva es pasada por una lavadora para dejarla limpia de restos de tierra, piedras y otros elementos.

Una vez bien limpia se procede a su pesado y almacenamiento en los silos, donde estará hasta el momento de la elaboración.

El objetivo aquí es que la oliva no se deteriore ni llegue a fermentar, ya que el zumo de una fruta en mal estado no puede ser de la misma calidad que el de una recién cogida.

Extracción del aceite

Hasta hace unos años, dicha extracción se hacía con molinos de piedra, primero impulsados por animales y más tarde con motores.

Una vez triturada la oliva se introducía en la prensa, de donde por un lado se obtenía el aceite y el agua que lleva la oliva, mientras que en la prensa quedaba el hueso y la piel. El aceite y el agua se dejaban decantar y al tener distinta densidad (el agua pesa más que el aceite) se separaba.

En los últimos años se ha producido un gran desarrollo del sector buscando dos objetivos fundamentales: conseguir un aceite de mayor calidad y reducir la contaminación causada por los residuos de la oliva.